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La antigua Plaza de Huelva tenía el mismo
emplazamiento que la actual, es decir, al extremo
de la calle Gravina, en la carretera que conduce
a Gibraleón. Constaba de dos pisos, con
capacidad para seis mil espectadores. Media su
redondel 45 metros y las dependencias eran suficientes
para acoger espectáculos taurinos.
Al fin del siglo, la aparición del matador
de toros onubense Miguel Báez Quintero
'Litri' elevó sobremanera la afición
a los toros y en febrero de 1902 se empieza la
construcción del nuevo coso. Se inaugura
un 5 de septiembre del mismo año, con una
corrida de toros de la ganadería de Marqués
de Saltillo, que estoquearon Litro y Machaquito.
Su capacidad era aproximadamente la misma que
la anterior. El tiempo hizo presa y llegó
el momento en que sólo quedó en
pie su estructura, permaneciendo durante largo
espacio de tiempo en total abandono.
Pero la Vega Larga de Merced seguía sintiendo
nostalgia de ese sabor típicamente onubense
de tantas tardes de glorias. Fue entonces cuando,
conservando su primitiva estructura centenaria,
se volvió a reconstruir de la mano del
que hasta hace pocos años ha sido su empresario
José Luis Pereda, propietario de la plaza,
que hizo volver el esplendor de tantas tardes
de toros a Huelva. Con fecha 29 de Julio de 1984
se procedió a la reinauguración
de la plaza de La Merced, con el cartel formado
por los espadas Miguel Báez Espuny 'Litri'
- que reaparecía para esta ocasión-,
Curro Romero y Pepe Luis Vázquez. Los toros
lidiados estaban marcados con el hierro de Jandilla.
La plaza de toros de La Merced ha sido testigo
de una auténtica gloria en la Fiesta de
los toros, y por la que han desfilado las figuras
de todas las épocas. Formando parte de
una vieja historia del sentir de un pueblo que
ha dado a la Fiesta grandes figuras conocidas
por todos los aficionados. Desde ese año
1984, la Vega Larga de Merced ha vuelto a vestirse
de luz y color en las tardes de toros onubenses.
Esta antigua nueva plaza de toros, en el pasar
de los años, siempre ha tenido un espectador
perenne, el 'Cabezo del Conquero', tan identificado
en una ciudad abierta a todos sus visitantes,
como ese mar que abrió al Mundo un nuevo
Continente.
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