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Situada entre los ríos Tinto
y Odiel, la población de Huelva se remonta
a épocas prehistóricas, con asentamientos
Paleolíticos y Neolíticos, aunque
es en la Edad del Bronce cuando empiezan a existir
abundantes testimonios en la zona, adquiriendo
su auge con la civilización tartésica
(siglos VIII a finales del VI a.C.). Es una ciudad
vinculada la producción de minerales y
su comercio, fundamentalmente con fenicios (desde
la primera mitad del siglo VIII a.C.) y griegos
(siglo VII a.C.), testimoniado por hallazgos tan
elocuentes como el depósito de armas y
el casco griego encontrados en la Ría de
Huelva. El contacto con estos pueblos del Mediterráneo
oriental supone una transformación de la
sociedad tartésica, produciéndose
un proceso rápido de orientalización,
como se demuestra en la rica necrópolis
de 'La Joya'. La importancia de la civilización
tartésica transcendió los límites
de la península ibérica.
En época romana la zona de Huelva abarca
lo que los geógrafos llamaban Beturia:
región comprendida entre los ríos
Betis (Guadalquivir) y Anas (Guadiana) y estaba
habitada por los 'celtici'. Plinio y Ptolomeo
citan a Huelva con el nombre de 'Onuba Aestuaria',
ciudad que llegó a acuñar moneda.
De época visigoda quedan pocos
restos en la zona. Sólo decir que de toda
la comarca la ciudad de mayor prestigio civil
y militar sería Niebla (Elepla), que incluso
era sede episcopal.
Hacia el año 713 las tropas musulmanas
conquistan la ciudad, denominándola Welba,
y por algún tiempo llegó a ser Reino
de Taifa independiente con la dinastía
de los 'Bekries', señores de Huelva y Saltés.
La dominación musulmana de
la zona termina con la conquista de Niebla en
1262 por Alfonso X el Sabio. Posteriormente, a
mediados del siglo XV pasa a formar parte del
señorío ducal de Medina-Sidonia,
situación en la que permanecerá
hasta mediados del siglo XIX. A finales del siglo
XV un hecho histórico tiene lugar en estas
tierras pero es de tal importancia que trasciende
la historia local para convertirse en un punto
culminante en la historia de la Humanidad: Huelva
se convierte en alma y cuna del Descubrimiento
de América. En el Monasterio de la Rábida,
Fray Juan Pérez y Fray Antonio de Marchena
son impulsores y promotores de los proyectos de
Cristóbal Colón. Onubenses son las
carabelas colombinas, los capitanes que las mandaban
y la casi totalidad de los expertos y valerosos
marineros que constituían la tripulación.
Finalmente, del puerto de Palos de la Frontera
parte la expedición descubridora el 3 de
Agosto de 1492.
Es en el siglo XIX cuando suceden
dos hechos de trascendental importancia para la
villa. Uno de ellos es su nombramiento en 1833
como capital de la provincia de su nombre, en
la división administrativa de Javier de
Burgos. El segundo, la adquisición por
parte de la compañía inglesa 'Matheson
y Cia.' de las Minas de Riotinto en 1873. A partir
de entonces la fisonomía onubense experimentó
un cambio espectacular: La compañía
procede a la construcción del ferrocarril
para el transporte de mineral (que hasta entonces
se había hecho con mulas), construcción
de muelles para carga y descarga, y modernización
en el sistema de obtención de mineral.
Se produce un gran avance demográfico,
con la incorporación de gran número
de obreros, a la vez que un número considerable
de familias inglesas establecen sus negocios en
la ciudad, influyendo de manera determinante en
ella. La ciudad se embelleció con nuevos
edificios, teniendo lugar en ella los actos conmemorativos
del IV Centenario del Descubrimiento de América.
El último hito histórico,
ya en el siglo XX, fue la instalación en
1964 del Polo de Desarrollo Industrial, motor
de la economía onubense durante los últimos
años. La población pasó de
75.000 habitantes en 1960 a 140.000 habitantes
en 1990.
Más información sobre
la ciudad: www.huelva.es
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